sábado, 16 de abril de 2011

Lento Andar.


No tengo tiempo, no hay descanso, sigue corriendo el tiempo, tampoco quiero pararlo, parece que mi andar se vuelve desgarbado, parece que no quiero caminar, no puedo detenerme, ni siquiera a pensar si mi camino es correcto, encuentro obstáculos que decido rodearlos, por ser menos peligroso pasarles encima, me adelanto a muchas personas que conocí en el camino, pues se detuvieron a contemplar el camino ya andado, no quiero mirar atrás, puede ser que me decepcione por mirar muy poco andado o que me acobarde por ver los peligros que salve, solo queda andar y mirar el camino, hacerlo lo más lejos posible, sin perder de vista las piedras, sin perder de vista aquellos desfiladeros por los que es fácil caer, apretar el paso para lograr cumbres difíciles sin que perdamos el resuello, llevarlo lento para contemplar un paisaje que tal vez jamás volvamos a ver, para aprovechar cada instante bebe el agua de lluvia que el cielo te regala, extiende tus brazos y abraza el viento, cubre tu rostro del polvo y tierra, permítete sentir la hierba bajo tus pies y cuando te sientas bien no olvides que sabe aun mejor con lento andar y estando en compañía de alguien.