viernes, 21 de septiembre de 2012
Corazones enardecidos
Miradas cómplices de pasiones que son capaces de arrancarnos del tiempo, manos inquietas encendidas de deseo, suplicando por piel suave para encajar uñas que se aferran a los cuerpos, labios que se humedecen impacientes de ser lastimados por una boca que hubiese recorrido el resto de cuerpo, brazos tensos apunto de arrebatarse en un abrazo intenso, estrujando el deseo contendido, dando lugar a pechos pletóricos de pasión, que al inhalar aire se congestionan de fervor por sentir los besos, de esos ajenos, aquellos que se desean pero no suceden, de aquellos besos que sueñas pero son sólo eso, suplicando que la piel se evapore entre tanto fuego originado del deseo, evitando sudar el frenesí del corazón que apenas se contiene en el pecho sin estallar en un delirio interminable por saborear tu piel, libando tu esencia que sólo de advertirla invita a husmear debajo de las sábanas, indagando por encontrar tus manos o tu pecho, por encontrar tu pelo que son como un millón de caricias en el rostro y todas al mismo tiempo, incitando anhelo de soportar tu cuerpo sobre el mío, favoreciendo que se percaten nuestros corazones de la cercanía entre ellos, sospechando que los dos son iguales, que comparten lo que nunca imaginaron, que se encontraron 2 corazones enardecidos.
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