No quiero ser el susurro de un recuerdo que se pierde por que el viento lo disipa, No quiero ser nombrado como si jamás se me hubiera conocido por nada, Que no me recuerden por mi apariencia si no por el estruendo que cause mi recuerdo, Trascender en los límites que tengo, arrancarme hasta el último aliento antes de vencerme, Que cada batalla que libre se escriba con acero en la piel de los enemigos que he de vencer, Y la lluvia serene el ímpetu de mis hijos al escuchar mi nombre aunque ya no esté en este mundo, En el cielo esperare las miradas y la nostalgia por tenerme a lado de aquel amor, por quien mi vida caerá en sus manos, mi último aliento entibiara el aire que respire y mi último palpitar con sangre por el cuerpo entibe al final sus manos. He peleado muchas batallas y las he perdido casi todas, pero cada una de ellas me hizo fuerte, cada una me dejo cicatrices que endurecieron mi piel, cada derrota me preparo para un sinfín de triunfos que espera mi campaña, pues pisoteare el orgullo de mis enemigos pero jamás desolare los corazones de quienes tengan el valor de enfrentarme.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Cuando muera......
No quiero ser el susurro de un recuerdo que se pierde por que el viento lo disipa, No quiero ser nombrado como si jamás se me hubiera conocido por nada, Que no me recuerden por mi apariencia si no por el estruendo que cause mi recuerdo, Trascender en los límites que tengo, arrancarme hasta el último aliento antes de vencerme, Que cada batalla que libre se escriba con acero en la piel de los enemigos que he de vencer, Y la lluvia serene el ímpetu de mis hijos al escuchar mi nombre aunque ya no esté en este mundo, En el cielo esperare las miradas y la nostalgia por tenerme a lado de aquel amor, por quien mi vida caerá en sus manos, mi último aliento entibiara el aire que respire y mi último palpitar con sangre por el cuerpo entibe al final sus manos. He peleado muchas batallas y las he perdido casi todas, pero cada una de ellas me hizo fuerte, cada una me dejo cicatrices que endurecieron mi piel, cada derrota me preparo para un sinfín de triunfos que espera mi campaña, pues pisoteare el orgullo de mis enemigos pero jamás desolare los corazones de quienes tengan el valor de enfrentarme.
martes, 7 de diciembre de 2010
Un poema para nadie.
Tengo la sensibilidad de describir que tan bello es vivir,
Ya puedo oler una flor sin derramar una lágrima sobre ella,
Tengo las manos tibias y fuertes para tomar de la mano,
La sangre me corre por las venas hirviendo cada rincón de mi ser,
Disfruto un día frio que me queme la piel del rostro,
Busco aventuras e historias que contarles a mis nietos,
Sonrió al mirar un bebe pequeño con el sueño de sostener otro mío entre mis brazos,
Vuelvo a amar a la luna, la extraño cuando esos días estrellados no se presenta,
Arranco de mi garganta malos tonos con alguna canción que me gusta,
El viento ya me dibuja caricias en el rostro,
El sol me regla besos tibios en las mejillas y los labios,
Las nubes me miran con su sutil triste azul de siempre,
Y agradezco a Dios todos los días por regalarme un día,
Porque mis tristezas las he tirado en medio de aquel rio,
Y mi pena la corriente se la lleva, pues ya quiero ser feliz.
Y todo esto aun no es para nadie, pero no lo reprocho,
Y nadie ocupa un espacio que ya está lleno,
Y nadie está en ese espacio,
Y para nadie esta absurda poesía que la inspiración sin propósito me regalo.
Ya puedo oler una flor sin derramar una lágrima sobre ella,
Tengo las manos tibias y fuertes para tomar de la mano,
La sangre me corre por las venas hirviendo cada rincón de mi ser,
Disfruto un día frio que me queme la piel del rostro,
Busco aventuras e historias que contarles a mis nietos,
Sonrió al mirar un bebe pequeño con el sueño de sostener otro mío entre mis brazos,
Vuelvo a amar a la luna, la extraño cuando esos días estrellados no se presenta,
Arranco de mi garganta malos tonos con alguna canción que me gusta,
El viento ya me dibuja caricias en el rostro,
El sol me regla besos tibios en las mejillas y los labios,
Las nubes me miran con su sutil triste azul de siempre,
Y agradezco a Dios todos los días por regalarme un día,
Porque mis tristezas las he tirado en medio de aquel rio,
Y mi pena la corriente se la lleva, pues ya quiero ser feliz.
Y todo esto aun no es para nadie, pero no lo reprocho,
Y nadie ocupa un espacio que ya está lleno,
Y nadie está en ese espacio,
Y para nadie esta absurda poesía que la inspiración sin propósito me regalo.
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