sábado, 13 de diciembre de 2014

Para ti.

Nunca lo vi,
Crei que siempre estarias aqui,
Miro tu espacio en el vacio.
 
No lo soporto,
Al terminar este amor mi invierno se adelanto,
No logro escuchar el calor solo se escucha la luz,
La salida de este camino no se distingue en el horizonte.
Negando mi sentir, necio de mi corazon
Al irte se enmudecio y no deja de sufrir,
Toda memoria de ti, me esta dejando sin vivir, muriendo,
Andando en esta soledad, a punto de caer.
No encuentro la forma de cambiar esta realidad de tu adios,
No logro ser el que fui contigo, sin tu amor mi voz no se escucha.
Duele este silencio entre los dos,
Solo quiero que tus besos hablen por tu corazon.
Fui un ciego, me aferre, hoy no estas aqui y sabes que sufro por ti.
Hoy solo quisiera que perdonaras la imprudencia de este orgullo.
Yo no puedo mentir, nunca deje de ser de ti,
Aqui te esperare aunque decidas no volver,
Por que te prometi que seria todo para ti.

lunes, 14 de julio de 2014

Déjame contarte

Dejame contarte.

 

Te contaré un secreto, algo que la gente no sabe, te contaré que se siente extrañar, sabrás que el tiempo se vuelve relativo, las noches interminables,  pareciera que espero que el reloj marque una y quarto para poder dormir, preguntándome si te pasa lo mismo, en todo momento crees que pasará esa sensación, que es algo común,  que podras olvidar, déjame que te susurre al oido, no sucede,  que luchas con las sensación de necesitar las caricias, que te refugias en frivolidades,  aunque sabes que eso que extrañas te consume de adentro, que no entiendes como sigues por la vida y puedes ocultar la tristeza sin que nadie se de cuenta.

 

Te contaré que extrañar se vuelve en tu cabeza 1000 ideas para solo decirte: "Hola", que son miles de letras en texto que borras y desechas, por que quieres evitar el rechazo, que importa quien se equivocó,  si lo unico que quieres es gritar cuanto extrañas, pero la voz que retuerce tu prisionero corazon manda detener cualquier intento, crees que tomaste una decisión correcta y que será lo mejor para los 2, déjame contarte que aún sabiéndolo el corazón no deja de hablar, suave y solo cuando estas desprevenido,  cuando no está lista la razón,  por que sabe que si calla, morirá otro poco.

 

Déjame contarte que te extraño mucho mi amor,   que a diario como desde el inicio estas en mis pensamientos,  que no he tenido el valor de callar mi razon por mas equivocado que esté. Dejame que te cuente con un poco de tiempo como es que alguien que escribe, te hará vivir por siempre en paginas y letras, que es una manera de extrañarte un poquito menos.

 

Déjame contarte que tus besos extrañé,  que en todas las noches me faltas, ahora yo sin ti, perdí.

viernes, 4 de julio de 2014

Cartas a una Princesa #3

 

13 de julio de 1823

Alta mar, Yate Duncan.

 

 

Mi querida Princesa, han pasado algunos dias desde que le escribí pero todo el tiempo pienso en usted, hoy al atardecer mientras estaba en cubierta mirando a los marineros en sus labores, a los infantes de marina limpiar sus armas, al vigía en su puesto en el mastil mayor, todos ellos con una distracción en su trabajo, yo sin en cambio ausente en la mirada, recordandodo su belleza, las pocas palabras que crucé con usted, pensando abandonar este viaje del que aun no le he contado, pensando como regresar a su lado, en ciertos momentos la melancolía me atormenta, las noches me parecen eternas, cada dia sufro las millas que me van alejando de usted, me doy cuenta de la hora en mi camarote, son 15 minutos después de la 1, salgo de nuevo a cubierta buscando algo de aire y consuelo en el cielo, me gusta pensar que los dias de luna dirije sus hermosos ojos al cielo logrando mirarnos de nuevo en el reflejo de plata.

 

Por las mañanas atiendo en la medida de lo posible mis responsabilidades,  procuro mantenerme al tanto con el capitán,  reviso el equipo cada 3er dia para evitar que se dañe,  se que aun no me he explicado que hago en un barco dirigiendome a algun rincón del mundo, pareciera que huyo o me escondo pero no es asi, atiendo en esta ocasión, petición de un amigo que necesita de mi ayuda. Construye una vía de ferrocarril en Australia y algunos grupos de bandidos han atacado sus campamentos constantemente, no me mal interprete, no soy un mercenario ni mucho menos, pero mis viajes  me prepararon para estas situaciones.

 

Siento que debo confesar que en mis horas frente a la mesa con pluma en mano, me cuesta escribir sobre mis deberes, pero cuando pienso en usted, cuando el silencio del mar azotando la quilla del barco me hipnotiza, me pierdo en parpados cerrados e ilusiones en corazón, se vuelve un suspiro en la tormenta, pues no dejo de pensar que hubiera sido de mi, si no tuviera que haberme ido, si estuviera a su lado en el jardin charlando o caminando por las calles mientras nos miramos a los ojos, es un dificil sentimiento pues me duele dejar que el tiempo y distancia puedan acabar con la oportunidad de conocerla, pero no podia ignorar que pidieran mi ayuda y mucho menos de un buen amigo, es dificil ser un hombre de principios y palabra, pues que mas podria pedir que tenerla a mi lado, tener la suerte de tenerla al volver.

 

Podria terminar diciéndole que desde que ésta usted allá y yo alejandome, estas noches no paran de sentirse mas frias y no quisiera sentir la urgencia de sus abrazos cuando no pueda tenerla.

 

Me despido pidiendole una disculpa por estos atrevimientos y esperando que cada carta que escriba llegue a sus manos, para asi al menos besarlas con la humedad de la tinta y acariciarlas con este tibio papel y que algún día no muy lejando pueda hacerlo con mi propias manos

 

 

Atte: Príncipe John, Duque de Burke

domingo, 12 de enero de 2014

Cartas a una Princesa #2

Carta 2



07 Julio 1823

Puerto de Glasgow, Yate Duncan





Querida Giselle:



Con cierta aprensión esperé su respuesta y esta no llego, temo que este viaje sera mas largo para mi que para mis camaradas,  mientras escribo se escucha el viento azotando las velas, el ajetreo en cubierta me hace devolverme a la realidad, hay mucho trabajo por delante y yo que apenas puedo si no pensar en usted, nos alejamos lentamente de Glasgow haremos una escala en Gibraltar donde me espera un buen amigo mio que me ha pedido compartir esta empresa que emprendo, creo que para ese entonces dejare algunas cartas en la oficina postal de la capitanía de puerto, por lo que le ruego siga la cronología, yo sin en cambio no podre darle una dirección o lugar donde pueda recibir noticias de usted, me doy cuenta que escribo tan impersonalmente,  quizás por que cierta decepción se aloja en mi corazón, no me mal entienda, solo es que esperaba que compartiera sobre sus sentimiento del día en que nos conocimos, se que mi insistencia podría se desconcertante,  pero quiero describirle como sucedió,  para que comprenda,  como la mas pequeña gota en el océano puede iniciar una ola de emoción.



Es sabido el rumor que ronda sobre mi desagrado por las fiestas en los grandes salones donde solo se derrocha hipocresía y desdén por aquellos que no ostentan tanto poder como otros, bueno pues es cierto,  la fiesta por el cumpleaños de Sir Walter, su tío,  seria un hervidero de damas chismosas y viejos discutiendo política innecesaria,  pero que podría hacer si no me presentaba se tomaría como insulto para el primero en la linea al trono, ademas mi prima Natalie me había hecho prometerle que la  acompañaría,  su juventud e ímpetu la tenían en vilo por entrar en el círculo de palacio, pues bien, al bajar del carruaje mi ceño fruncido logro que Natalie detuviera y me amenazara con acusarme con mi madre y yo procuro evitar los sermones, puse mi mejor cara y entramos, se hicieron algunas presentaciones de rigor en la entrada de aquel salón, yo parecía el juguete de Natalie arrastrado de aquí para allá y siendo presumido como si fuera alguna novedad científica,  entre aquel ir y  venir note un lindo cabello que enmarcaba un rostro de finas facciones y suave y blanca piel, fue lo primero que vi pues su estatura era mayor que de las personas que le rodeaban,  un grupillo señoritas criticando aquí y allá,  su sonrisa derritió el poco mal gesto que me quedaba,  cosa que fue notada por mi prima y no dudo en pensar la estrategia para asegurar la presentación tan incómoda que recuerdo y en un santiamén estaba siendo presentado a cada una de las señoritas de aquel grupo, al final cuando saludaste primero a Natalie, estuve a punto de huir pero escuche: "él es John, Duque de Burke, es mal encarado y poco sociable,  los viajes que hace no le sientan bien", acto seguido las risillas del grupo resonaron y yo solo atine a tomarle de la mano y besarla mientras miraba sus ojos y decía: Encantado. No supe que otra cosa dijo Natalie, pues mi mundo se detuvo cuando tome su mano, pero el tumulto de preguntas y comentarios me abrumaron. Como pude fui contestando cortesmente e intente acercarme a su lado, pero las convenciones sociales la fueron alejando, saludar aquí y allá. Nos fue alejando hasta que perdí su rastro en aquel gran salón.



Mi seriedad ocultó lo que pudo pero sabía que Natalie sospechaba y seria presa de su inquisitivas preguntas, así que fingí un mal estar y un enfado notorios, rogándole que nos fuéramos,  en el carruaje de regreso a casa, me dijo: "Podríamos desayunar con la princesa si lo deseas,  es amiga mía y podrías ser menos serio y misterioso sin tanta gente",  no respondí. Me llené la cabeza de peros e inconvenientes de por que no seria buena idea.



Y fue cuando decidí escribirle, me tomo un par de días enviar a mi mensajero con la carta anterior. La espera de una respuesta fue agónica y mi viaje mas estresante que de costumbre, no es un reproche mi lady, pues yo soy el culpable de mi corazón.



Me despido esta noche deseando que la luna ilumine este papel y tinta, mientras sus ojos acarician las letras que mis manos han creado para usted.



Atte: Príncipe John, Duque de Burke.

lunes, 6 de enero de 2014

Cartas a una Princesa #1

Mi querida Princesa:

Escribo estas líneas a unos dias de haberla conocido y tantas horas de pensar en verla de nuevo. Como sabe salgo en una semana a cumplir con oblogaciones de mi titulo a tierras lejanas. Sin embargo quiero hacerle saber de mis sentimientos pues dentro de mi corazón se ciernen y no me permiten ser el mismo de antes, aquella noche cuando fuimos presentados sucedió aquello que yo no creí posible, aquello que llaman flechazo, amor a primera vista, supongo que lo notó, mi torpeza al hablar, pero debera entender que el corazón actua en formas que la razón no entiende, creera que estoy desquiciado, tambien lo pensé,  pero al verla de lejos, al escucharla, al sentir su presencia, comencé a creer.

Créame cuando le digo que durante mucho tiempo mi corazón se selló, que frio y duro se volvio,  pero algo en usted revivio el latido, me hizo arriesgarme a escribirle esta carta, sabiendo que su desdén es posible y podría lastimar la vida de este secreto sentimiento.

Quiero que esta carta cause la intriga necesaria que, si bien me conoce sobrio, serio, poco expresivo y en ocasiones flemático,  dude de esas condiciones, crea en el misterio de mi silencio y que detras de mi distancia esta esperando la pasión y frenesí.


Giselle, pronto le escribiré de nuevo antes de partir y durante mi viaje, pero debera entender que necesito de su respuesta, que cuestione cada palabra que plasme en tinta y papel.


Atte: Príncipe John, Duque de Burke.