Mi querida Princesa:
Escribo estas líneas a unos dias de haberla conocido y tantas horas de pensar en verla de nuevo. Como sabe salgo en una semana a cumplir con oblogaciones de mi titulo a tierras lejanas. Sin embargo quiero hacerle saber de mis sentimientos pues dentro de mi corazón se ciernen y no me permiten ser el mismo de antes, aquella noche cuando fuimos presentados sucedió aquello que yo no creí posible, aquello que llaman flechazo, amor a primera vista, supongo que lo notó, mi torpeza al hablar, pero debera entender que el corazón actua en formas que la razón no entiende, creera que estoy desquiciado, tambien lo pensé, pero al verla de lejos, al escucharla, al sentir su presencia, comencé a creer.
Créame cuando le digo que durante mucho tiempo mi corazón se selló, que frio y duro se volvio, pero algo en usted revivio el latido, me hizo arriesgarme a escribirle esta carta, sabiendo que su desdén es posible y podría lastimar la vida de este secreto sentimiento.
Quiero que esta carta cause la intriga necesaria que, si bien me conoce sobrio, serio, poco expresivo y en ocasiones flemático, dude de esas condiciones, crea en el misterio de mi silencio y que detras de mi distancia esta esperando la pasión y frenesí.
Giselle, pronto le escribiré de nuevo antes de partir y durante mi viaje, pero debera entender que necesito de su respuesta, que cuestione cada palabra que plasme en tinta y papel.
Atte: Príncipe John, Duque de Burke.
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