jueves, 3 de octubre de 2013

Corazón de tinta


Oscura sangre recorre este corazón, a veces tan espesa clamando por salir y a veces tan diluida que no se distingue en el negro de mis ojos, letras sin nacer, caricias inspiradas en la voz, esperan el momento cuando la pluma atraviese la piel liberando el caudal de emociones, colmando el depósito para que los dedos guíen los trazos de dolor y alegrías expresadas en simples líneas negras, mientras sangran ideas de la herida  abierta, un "te amo" despreciado, muchos puntos finales perdidos, pero la herida no es mortal ni siquiera merece la pena ocuparse de ella, la pluma es el instrumento gentil que extrae demencias y si se añejaran mucho se convierten en vulgar locura.

Se siente en los latidos el pesar y recorrer dificultoso cuando no se tiene fuerza para bombear o amor como solvente, sí amor como solvente, hermoso elixir que se deja reposar sobre las manchas de tinta y sobre borrones en papel, que logra desaparecer viejas palabras escritas susurrantes en los oídos, que limpia palabras tachadas, historias enteras desaparecen ante su poder, siendo necesarios en ocasiones bidones enteros para borrar un nombre.

Y no es difícil suponer que sin amor la tinta deja de fluir, se vuele dura infartando el músculo que la hace moverse, obligando detener los latidos para no sentir el dolor de las palabras que se cuartean al intentar sacarlas, suplicando verlas fluir de nuevo recorrer el papel como caricias sobre tersa piel, dibujando deseos y pasión de este corazón de tinta que alguna vez sintió.

jueves, 1 de agosto de 2013

Aquí...


Tarde de nuevo, sin sueño ni cansancio en los ojos, de nuevo pienso en ella,
Sin saberlo aun la recuerdo, sin siquiera imaginarlo o aprobarlo,
Se vuelve en mí  un pensamiento que no me abandona, que vuelve a mí,
Se aparece por mera curiosidad, toca de nuevo la nieve en el alma,
No recuerdo si la conocí, la conozco o la conoceré, no lo sé,
Tan lejos y acumulando el tiempo en el recuerdo, que cambia,
Permitiéndole permanecer en un eterno suspiro, que me ahoga el alma,
Esperándola, paciente a que salga de su exilio que nadie impuso,
He ido, llegado, perdido, buscando donde no está, sé que está esperándome,
Y me consume pensar que puede sentirse perdida y sola,
Malgastando los labios y el corazón donde no le corresponde,
No quiero imaginar una lágrima rodando por su mejilla,
Cuando llegue el momento de ser fuerte, estaré atento para reconocerla,
Aquí estaré resistiendo, Cuando sienta que no puede más,
Cuando necesite un lugar donde comenzar,
Cuando crea que los sentimientos no son más para ella,
Pronto sentirá que la vida esta kilómetros de distancia, muy lejos de donde está,
Le faltara el aire y creerá no saber quién es en realidad,
Y yo estaré aquí para ella….
Con los brazos extendidos, con dulce agua de mi helado corazón,
Para que beba y moje los labios resecos por un beso de amor verdadero,
Y tiempo para reponer sus fuerzas con mi cariño.
Que nos quedará una vida para soñar y tendremos una vida para lograr cada sueño
Aquí estaré…
Iorek Byrnison

domingo, 17 de marzo de 2013

Dejé de escribirte.

Al anochecer las ideas desbordaban mis manos, se erigían hermosas palabras que dedicaba, arañaba los más recónditos resquicios de mi mente, exprimiendo hasta la última idea convirtiéndola en tinta sobre papel, muy pronto note que se volvían yertos mis dedos, inertes las ideas, callada la mente de inspiración, me descubrí evadiendo mi ingenuo arte, mi sencillo talento que apenas da para cortas líneas, enmudecía la mente con estocadas filosas directas al corazón, con inclemente destreza al sentimiento que revolvía las letras en mi cabeza, era una persecución que comencé a ganar, mientras más lejos quedaban aquellas letras, más simple era matar mi humor para sentarme a escribir, en un santiamén sentía los síntomas de aquella abstinencia, rogaba por poder derramar algo de tinta, pero no se presentaba la idea, al tiempo fue evidente que se hallaba agónica y helada la inspiración, sin justificarme la falta grave a mi amada afición, deje de pensar en regalarte algunas letras, descuide aquello que me reanimo de una segura muerte en vida, el horror acometía más elementalmente mi firmeza al sostenerme impávido ante los sobresaltos. Interpreté estos singulares acontecimientos, dilucide paso a paso cada suceso que me llevo a separarme de mis muy apreciados objetos de expresión, logre fundir en unas pequeñas ideas, que me explicaron por que deje de escribir, me abandonaron los bellos recuerdo, se marcharon los sentimientos líquidos de oscuros tonos, marchitos quedaron los ímpetus de volverte a ver, aniquilaste los sentimientos que nutrían el manantial de aquellas letras que había para ti, cerraste por tu cuenta la puerta y echaste candado desde tu sitio al lugar donde creabas papel que servía a tus manos como un caricias después de llevar las letras trazadas por mi amor a escribir, deje de escribirte, deje de amarte.