Siempre habrá preguntas que no queremos que sean contestadas, siempre habrá incógnitas que no deben ser aclaradas, así deberán permanecer, así se mantendrán, ¿Quién eres?, ¿En que sueñas?
Especialmente cuando se entrometen donde no fueron necesitadas, como una bruma que se hace presente sin ser invitada, opacando el brillo que podríamos alcanzar, se presentan como destellos, deslumbrando cuando aguzamos la vista, apostando una tonelada dentro del pensamiento, abultando cada idea y cada pregunta, originando el caos del vicio de preguntarse y no tener las respuestas, no quieres ni deberás escuchar la respuesta a aquella pregunta que te hiciste y que en el aire se serenó para no irse, para aprovechar los desvelos y hacerse presente en ti, si la supieras otras mas me serian exigidas y algunas otras exigiría, aquellas que hoy no me dejan dormir, otras mas de las que cada quien conoce la respuesta, solo es cuestión de aceptarla, si, así de seguro estoy de tu pregunta, de la misma manera estoy seguro de responderte a ciegas, pues siempre supimos pero jamás contestamos, al menos no con verdad, mas no podremos cuestionar la respuesta que hoy me das, divagando entre mis líneas, deje algunos despojos, cuando menos lo esperabas, pero bien sabia que no serian suficientes para llenarte de respuestas, bien deje de contestar la recurrente pregunta que también sufriste por mucho tiempo, no por que no tuviera la respuesta, deje de contestar por que sentía que se terminaría, la única respuesta de la que estaba seguro, pocas y confusas las líneas que aquí te dejo, por que una dulce pregunta que me hago de vez en cuando y que por accidente se contesta… ¿Me seguirás leyendo? Cuando bien sé…. Aún me lees.