martes, 7 de diciembre de 2010

Un poema para nadie.

Tengo la sensibilidad de describir que tan bello es vivir,
Ya puedo oler una flor sin derramar una lágrima sobre ella,
Tengo las manos tibias y fuertes para tomar de la mano,
La sangre me corre por las venas hirviendo cada rincón de mi ser,
Disfruto un día frio que me queme la piel del rostro,
Busco aventuras e historias que contarles a mis nietos,
Sonrió al mirar un bebe pequeño con el sueño de sostener otro mío entre mis brazos,
Vuelvo a amar a la luna, la extraño cuando esos días estrellados no se presenta,
Arranco de mi garganta malos tonos con alguna canción que me gusta,
El viento ya me dibuja caricias en el rostro,
El sol me regla besos tibios en las mejillas y los labios,
Las nubes me miran con su sutil triste azul de siempre,
Y agradezco a Dios todos los días por regalarme un día,
Porque mis tristezas las he tirado en medio de aquel rio,
Y mi pena la corriente se la lleva, pues ya quiero ser feliz.
Y todo esto aun no es para nadie, pero no lo reprocho,
Y nadie ocupa un espacio que ya está lleno,
Y nadie está en ese espacio,
Y para nadie esta absurda poesía que la inspiración sin propósito me regalo.

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