martes, 19 de octubre de 2010

En el cielo

En el cielo se pueden mirar colores, colores tan bellos y tan distintos, con mayor variedad que sobre la tierra, con tantos matices y cambios lentos, tanto que distraemos el alma de mirarlos, observamos negros intensos que hacen perder toda esperanza, pero cuando logramos la atención necesaria miraremos pequeñas luces tintineantes que devuelven el aliento al pecho y entre más observamos más se harán presentes esas luces de colores formas y movimientos, pareciera imposible que aquella negrura pudiera albergar todo aquello que con el corazón podemos ver, pulsares de hermosos azules como el sentimiento más triste en nuestros corazones, grandes estrellas blancas que guían el rumbo de los navegantes desde siempre y cuando creemos que hemos observado todo comienza a amanecer como ese negro comienza a ceder el paso a grises y azules de distinto tono según Dios disponga el humor del cielo, amarillos, naranjas y rojos intensos como la sangre derramada sobre un blanco mármol, nubes presentes se bañan de aquellos colores, como pequeños niños jugando en el lodo sin darse cuenta de que se tiñen para dar formas y sensaciones para quien los miran, esas nubes van y vienen entre aquellas tinturas, felices de existir sin darse cuenta que están ahí para hacer sonreír a quien se atreva a mirarlas, para limpiar la basura que llena los corazones de los hombres, solo por un instante sonríen y se dan cuenta de lo insignificantes que son, pero también de que pueden ser tan grandes como su espíritu se los permita, pero Dios sin dejarnos creernos más que él, nos presenta al astro rey, la luz ilumina nuestro día, un enorme disco del más intenso blanco o amarillo o rojo, tan fuerte es su resplandor que las miradas tienen que ser dirigidas abajo, como cuando un monarca se ha presentado en la sala, pero sin ser un rey déspota, nos regala el cobijo y el calor del día, nos quita el frio de la piel y también el frio del corazón, nos alienta a levantarnos después de haber sido vapuleados de la batalla del día anterior, nos regala un nuevo comienzo, un nuevo día para quien sabe que el mundo no basta, las nubes con el cobijo de este emperador se arremolinan por doquier, creando formas figuras, jugueteando con la imaginación de los niños y de los hombres que no ha dejado de ser niños, de tantas miradas se colman de orgullo de ser tan bellas, se regodean por que el viento las acaricia para llevarlas y traerlas a placer, de tanto orgullo el viento encoleriza y las desmenuza para que no vuelvan a ser tan vanidosas y orgullosas de sí mismas, cuando todo aquel ajetreo matutino termina pareciera que en el cielo ya no ocurre nada, pero si observas bien el azul que se presenta, es el azul que hipnotiza a las mentes que desean perderse en lo profundo de aquel cielo, logrando que el tiempo transcurra como un suspiro, miras y miras que aquel azul no termina, pero aún no ha terminado el espectáculo, el sol comienza a ser ignorado y retirándose del lienzo donde Dios pinta a placer, se oculta de apoco para que se derrame la tintura de las venas de aquellos que murieron por un amor que no pudo llegar a ser, los últimos hilos de nubes aparentan una corriente que fluye al horizonte, sangre espesa que tiñe el azul que lucha por mantenerse volviéndose negro nocturnal, hasta que el sol decide no iluminar más y la noche llega de nuevo, pero ahora se muestra la más hermosa y sensual protagonista de este espectáculo que en ningún otro mundo se presenta tal cual lo hace aquí en esta tierra, esta noche pálida sin maquillaje, pues cuando le apetece le encanta teñirse de azul, naranja, rojo o de cualquier color, de líneas perfectas, se mueve como una seductora lento pero segura, nunca deja de mirarte, te embruja hasta que pierdes la razón, te atrapa para jamás dejarte ir, te acaricia el alma para que jamás la olvides, te regala deseos y no los cumple, te agradece la ofrenda de sangre que le haces, pero no le importa de quien viene, tan vanidosa es que se deja rodear por un halo de resplandor y cuando más enamorado estas de ella, te deja ahí como un tonto esperándola que se presente de nuevo.
SN: 8r1531d4

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