Hace muchas eras existió un hombre mortal llamado Ian, que vivía de su trabajo diario, que labraba la tierra, mantenía un huerto y criaba animales para alimentarse, en su pasado fue un hombre de armas y de alto rango pero el tiempo lo alejo de las batallas y lo llevo a estar solo para lavar la sangre de sus manos.
Sus días pasaban contemplando el azul del cielo, el brillo de las estrellas, el pálido azul de la luna, algunas noches lo acompañaba un lobo blanco, fuerte de gran tamaño, que se acercaba a una hoguera para calentarse y parecía que conversaran y se acompañaran en su soledad.
Una mañana mientras sacaba agua de su pozo escucho un grupo de caballos que se acercaban desde el norte por el sendero junto a su casa, parecía una caravana de viaje. Ya que se acercaron lo suficiente pudo notar al frente una guardia de soldados, reconocía sus heraldos venían de un reino que sufría una guerra, pasaban los caballos con caballeros sobre ellos al parecer de alto rango, entre aquella fila doble de viaje se veía un caballo blanco solo sin nadie a lado sobre el una joven, como el paso de la caravana era lento pudo observar que esta joven iba ataviada de preciosas telas y un manto del azul del cielo sobre su cabeza que enmarcaba su rostro y en su rostro los ojos mas bellos que jamás habría ni siquiera soñado con ver, de un color ámbar que ninguna mujer hubiese podido igualar su nariz pequeña y delicada daban pie a los labios mas suaves y tersos que haya visto, rosados como el petalo de una rosa palida, en su pecho vio un dije, este dije no era cualquiera el lo había visto antes, era “la estrella del atardecer” así lo llamaban pues mientras viviera su dueña tendría un brillo especial.
El lo conoció cuando el rey que lo comandaba se caso con una princesa que lo portaba, este dije solo lo llevan mujeres de una familia real del norte, donde los helados glaciares perpetuos de las montañas crearon un cristal precioso de una transparencia especial y que podían brillar por si solos únicamente cuando encontraban a su dueña, enanos orfebres trabajaron los dijes con inspiración distinta para cada uno.
Cuando estuvieron frente a frente su corazón comenzó a latir con una fuerza descomunal, hasta sus brazos mostraban cada palpitación sostuvo la mirada en sus ojos y ella lo miro por un instante girando lenta mente su cabeza mientras avanzaba por el camino, para volver la mirada al frente y mientras volvía su cabeza al frente le arranco el alma al joven Ian y se la llevo en su mirada pues el había quedado enamorado de ella, al sentir esto el joven sintió de nuevo el desasosiego y la desesperación, el cubo resbalo de sus manos derramando el agua, corrió acercandose a un escudero que iba a pie, le pregunto a donde se dirigían el contesto que a la playa donde estaba el faro del fin del mundo al castillo del rey Sellion que se ofreció a proteger a la familia real.
Pasaron los días y el hombre no se mejoraba hubo días que ni siquiera salio de su cama una noche escucho rasguños fuertes en la puerta se levanto para averiguar que pasaba y al abrir la puerta ahí estaba el lobo blanco que vio la tristeza y la desesperación en sus ojos, pareciera que el lobo recordó algo y de inmediato hizo movimientos para que lo siguiera, iba hacia el camino y volteaba a ver al hombre en la puerta, hasta que Ian se decidió a seguirlo, caminaron algunas horas por el camino principal pero después el lobo se desvió hacia el bosque, los sonidos le preocupaban pues el lugar es peligroso y aunque estaba acompañado también su compañía peligraba también.
Estaba amaneciendo cuando llegaron a un desfiladero donde se encontraba una cabaña pequeña con un pequeño hilo de humo en su chimenea, el lobo se acerco a hasta la puerta y miro al hombre invitándolo a tocar la puerta, Ian se acerco y toco temeroso de lo que encontraría, lentamente se abrió la puerta y un anciano saludo suavemente a Ian pero con mayor entusiasmo al lobo pues le dijo: Hola amigo mío tantos años de no verte, pesen tengo listo un poco de te y para ti amigo mío tengo una buena porción de carne, mi nombre es Antonio y creo saber por que estas aquí.
Charlaron durante horas Ian le contó de su encuentro con aquella joven y lo que le había pasado, el viejo le contó que esa joven era una princesa y que su destino estaba peligrando pues ella podía ser el botín al finalizar la guerra y que el rey Juan gran amigo de la familia se ofreció a proteger a Samantha, cuando el joven conoció su nombre de nuevo su corazón palpito con fuerza descomunal, esto lo noto el viejo Antonio y le dijo: Estas enamorado y esa es una enfermedad muy grave, puede matarte. Ian le pregunto como curarse, y el viejo contesto: ¿Estas dispuesto a pasar las mas grandes penurias talvez enfrentarte a la muerte y perder quizá la razón por tocar su corazón? El joven contesto que si que seria capaz de todo por aquella mujer, el viejo contesto: Entonces estas perdido tu única salvación será que esa mujer se enamore de ti, de no ser así con el tiempo perderás la razón. El viejo le contó una parte de la historia de los dijes del norte que no sabia, los enanos que elaboraron los dijes plantaron 1 rosal junto con pedacito del cristal uno con cada uno y estas rosas fueron hechizadas para que el hombre que pudiera reunir el dije y la rosa que correspondía al dije tendría la atención de la mujer que lleve el dije para conocerse. El problema es que estas rosas estan en la cima de la montaña mas alta de la región del norte en los mismos glaciares perpetuos donde hallaron el cristal.
El joven pensó si valdría la pena arriesgar su vida por evitar la muerte, si valdría la pena arriesgar su mente por evitar perder la razón, si estaba condenado entonces no tendría nada que perder y todo por ganar.
Ian regreso de noche a casa y el lobo aun lo seguía, parecía que bajo ninguna circunstancia lo dejaría solo, preparo su caballo, un hermoso garañon negro con una larga crin, dentro de su casa se acerco a un viejo baúl donde se encontraban sus armas, su escudo y su armadura, tenia miedo de abrir aquel baúl de sufrimiento y sangre pero decidido a encontrar su salvación estaba dispuesto a todo.
Listo y con el lobo a lado monto su caballo y comenzó su viaje justo en la dirección contraria de donde estaba la joven, tendría que alejarse para encontrar su oportunidad, tendría que arriesgarse a que terminara la guerra y la obligaran a casarse con algún aliado o enemigo de su reino.
Durante dias viajo recorriendo bosques rodeando lagos cruzando ríos hasta llegar a las faldas del montaña donde estaba la flor que el buscaba, en una pequeña planicie se libraba una batalla, la mirada de Ian se ensombreció pues era el único acceso para acender en la montaña. Temía volver a entablar combate más aun cuando no pertenecía a ningún bando, talvez podría alcanzarlo alguna flecha y morir en aquel lodo formado por la sangre y tierra del campo. Miro a su acompañante y le rogó por que lo esperara pero a cada trote que el caballo daba el lobo avanzaba con el, con mirada de complicidad comenzaron acelerar el trote, tendrían que rodear en la medida de lo posible la batalla, a su izquierda comenzó a notarse la nube de polvo de la batalla, con un corte al trote del caballo cubrió al lobo para que no fuese herido por accidente y con su escudo cubrió a su caballo ya en todo galope y lanzando algunos combatientes, la batalla se empezó a desplazar hacia ellos y como una tormenta de arena los cubrió, supo entonces que tendría que desenvainar su espada y abrirse camino por la fuerza, el lobo también comenzó a fruncir el hocico en señal de entrar en batalla, las filas se empezaron a cerrar y era muy difícil mantener el galope, comenzó a blandir su espada con destreza comenzó a romper las filas de la retaguardia y el bando contrario noto esto y comenzó la incursión al fin cruzo toda la batalla y con esta acción intervino en el curso de esta pues abrió una brecha que fue aprovechada, el fin de la batalla estaba cerca.
No fue su intención tender la balanza de un lado pero tenia un objetivo por cumplir y si era necesario mataría a ambos generales si fuese necesario, se fue alejando y disminuyo el paso, afortunadamente el lobo logro salir de aquella masacre sano y salvo, comenzaron el asenso a la montaña lentamente pudo subir una parte con su caballo pero el escarpado se intrinco mas hasta que tuvo que seguir a pie, se quito la armadura para ir ligero el lobo iba casi siempre al frente, para mostrarle el camino, mientras subía sentía la opresión del corazón mas fuerte como si le costara respirar cada vez que subiera metro a metro, cayo la noche y una tormenta de nieve azotó la montaña tuvo que detenerse en una pequeña cueva donde apenas cabían el y su fiel acompañante al cabo de unas horas la tormenta se disipo y dejo ver un hermoso cielo estrellado y con una luna impresionante, una luna tan blanca aquella noche, que parecía casi un sol, su compañero recordó las noches en manada, que aullaba a su fiel amante la luna para gritarle que la ama y que será su fiel amante hasta que muera y aúllo como jamás aúllo en su historia y este resonó por toda la montaña y la planicie, donde a lo lejos se escucharon mas aullidos acompañando el primero.
Llegada la madrugada continuaron con su búsqueda, después de notar que casi llegaba a la cima se dejo ver un pequeño claro con nieve suave y blanca, junto a una de las paredes había varios rosales de distintos tamaños y algunos marchitos ya, pero uno le llamo especialmente la atención, pues cuenta la historia que es posible equivocarse al cortar una rosa que no le pertenece y esto lo maldeciría al que se atreviera para toda la vida, un rosal con una sola rosa con el botón casi sin abrir era hermosa para el, perfecta inmaculada, tenia miedo de cortarla pues parecía que robaría la hija mas preciada de la naturaleza. Se armo de valor, corto la rosa y la coloco en un frasco de cristal para que se protegiese.
Descendió la montaña y vio el campo de batalla devastado y con una clara derrota para el ejército que estaba contra la montaña, busco rápidamente algún sobreviviente y vio a lo lejos a un soldado caminando sin rumbo, le pregunto cual había sido el resultado de esta batalla y el contesto que el reino del norte perdió en esta batalla final por un caballero sobre su corcel negro que atravesó las líneas de la retaguardia, un sudor frío recorrió su espina, el soldado siguió contándole y dijo que aquel gran ejercito se dirigía al castillo de Sellion para reclamar la mano de la princesa y así controlar el reino del norte, Ian salio a todo galope para llegar hasta el castillo cercano al faro del fin del mundo tardaría mas tiempo del que le tomo llegar a la montaña así que esta vez casi no descanso, casi no comió ni bebió agua el lobo esta exhausto pero aun así no se aparto de el. Recorrió todo el terreno desesperado por no llegar a tiempo para salvarse, tenia miedo de morir por aquella hermosa joven, pero no lo sabría si lo intentara.
Al fin llego al faro del fin del mundo donde vio que estaba el ejercito enemigo afuera pero no atacando, estaban reposando después de la marcha forzada para llegar, se fue acercando al trote para no despertar suspicacias cuando llego a la puerta principal la guardia lo detuvo y lo único que se le ocurrió decir fue “traigo la rosa desde la montaña del norte y vengo a entregársela a la princesa Samantha” como si hubiera dicho una contraseña los guardias lo escoltaron hasta la presencia de la corte real, Sellion sentado al centro, a su derecha estaba ella a la izquierda la reina.
Cuando Juan vio al hombre aquel se levanto exaltado y bufando grito: ¿Quien es este Hombre!!!!? ¿Donde esta Enrique!!!!??? ¿En verdad traes la rosa de la montaña del norte? Todo mundo se conmociono, cuando Ian mostró el frasco, la joven dirijio la mirada y sus ojos se llenaron de alegría al verlo de nuevo y aun mas con la rosa, Ian noto que ya no llevaba el dije y esto le preocupo demasiado, de la manera mas formal pidió una explicación a Juan y este le dijo que el rey vencedor vino a reclamarla pero le contamos la historia que ya seguramente sabes y fue a cortar una rosa pero no sabiamos que hará si cortara una que no corresponda, pero como pago de buena fe pidió el dije para que nadie se atreviera a ni siquiera pensar en casarse con ella. Ahora sabemos que cometerá un error.
Ian conmocionado por la noticia se hincó sobre una rodilla y juro a la princesa buscar su dije antes de que fuera tarde, el joven se le acerco y le dijo estas palabras:
“Tu eres mi estrella del atardecer
El pendiente que representa
el tesoro del amor entre las princesas
y los hombres, la estrella más bella,
luz en la noche, luz que ilumina mi camino,
luz en el crepúsculo”
Continuara…………
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